Desierto Andino

El Desierto Andino es una vasta región de alta montaña que se extiende desde el sur del Perú y el altiplano de Bolivia, atravesando el norte de Chile hasta llegar a la Patagonia argentina en la provincia de Neuquén. La parte que se encuentra más hacia el extremo norte, se denomina 'Puna': una meseta imponente situada a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar. Este ecosistema se caracteriza por ser una ecorregión de aridez extrema y frío intenso, con temperaturas que caen bajo cero y una gran amplitud térmica. Su clima se define por vientos fuertes y escasas lluvias. Estas condiciones han dado lugar a formaciones vegetales adaptadas, como cactus y arbustos, en un paisaje rico en minerales y salares que incluye áreas emblemáticas como Atacama y la Puna de Atacama.

Uno de los lugares del desierto andino es el Salar de Uyuni, que es el mayor desierto de sal del mundo y cubre más de 10 500 km² en Bolivia con una planicie súper plana formada hace unos 40.000 años por la evaporación de antiguos lagos prehistóricos dejando capas de sal cristalizadas bajo el suelo. Hoy está compuesto por muchas capas de sal ricas en minerales como litio, potasio, boro y magnesio, siendo la reserva de litio más grande del planeta, algo súper importante para fabricar baterías. Se destaca por sus paisajes surrealistas, el efecto espejo cuando llueve y su belleza natural que atrae a miles de turistas cada año alcanzando la cifra de 20.000 visitantes, además de ser valioso para la economía y la ciencia geológica.

Otro de los lugares que conforma el desierto andino es el Campo de Piedra Pómez, un área natural protegida en Catamarca que parece sacada de otro planeta por su paisaje totalmente blanco y extraño. Tiene alrededor de 75.000 hectáreas y se encuentra a más de 3.000 metros de altura, en plena puna.

Este lugar se formo hace miles de años por grandes erupciones volcánicas que dejaron piedra pómez, una roca muy liviana y porosa. Con el paso del tiempo, el viento fue moldeando esas rocas en formas gigantes y curiosas. Por eso hoy es uno de los paisajes más impactantes y únicos del norte argentino.

El desierto Andino no solo sorprende por sus paisajes increíbles y formaciones únicas, sino también por todo lo que guarda bajo su suelo. Detrás de esos salares, volcanes y campos de roca, existen recursos naturales que hoy tienen un valor enorme para el mundo. Algunos de estos lugares no solo son atractivos turísticos, sino también grandes reservas minerales estratégicas. Por ejemplo, el Salar del Hombre Muerto es conocido por su importante reserva de litio, un mineral clave para baterías y tecnología actual. En otras zonas, como la Reserva Natural La Payunia, también hay presencia de recursos vinculados a su origen volcánico y actividad geológica. Ahora vamos a adentrarnos en estas reservas y entender por qué el desierto andino es tan importante no solo por su belleza, sino también por lo que guarda en su interior.